Claridad, profundidad y arte para el alma.

Acompaño procesos de crecimiento personal, crisis y transformación.

El Pájaro Azul es un espacio donde la creatividad se convierte en camino. En nuestro interior habitan imágenes, sensaciones y movimientos que a veces no encuentran palabras, pero que desean ser expresados.

Un espacio para volver a ti

para soltar lo que ya no te sirve y abrirte a una manera más auténtica de estar en el mundo.

 

 

Un espacio para volver a ti,

desde el ruido de la mente hacia la quietud del corazón.

Reconecta contigo, comprende tus emociones y transforma tus procesos vitales.

Hay momentos en la vida en los que sentimos la necesidad de parar, mirarnos y comprendernos con más profundidad.
Mi propuesta es un espacio de presencia, creatividad y conciencia.

A través de la Terapia Gestalt, la Terapia Transpersonal y el Arte como herramienta de autoconocimiento, te acompaño a explorar lo que eres y abrirte a nuevas formas de vivir con autenticidad y claridad.

 

Mi manera de acompañarte.

 

Abriendo puertas
El primer paso consiste en abrirse a lo que ocurre dentro de nosotros. Al mirar sin juicio lo que aparece en la mente y en el cuerpo, dejamos de resistirnos a nuestra experiencia.

No se trata de cambiar lo que sentimos, sino de verlo tal como es.

Al abrirnos a lo que sucede dentro, la experiencia deja de ser confusa y empieza a mostrarse con claridad, revelando aspectos de nosotros que antes estaban ocultos. La aceptación y la conciencia son la puerta hacia la claridad interior.

 

 

Creando caminos

Al permitir que lo que surge tome forma y expresarlo de manera consciente, vamos descubriendo nuevas formas de relacionarnos con nuestra experiencia.

No se trata de arreglar problemas ni de forzar resultados, sino de seguir la guía de nuestra propia conciencia y creatividad.

Al explorar desde la presencia, emergen nuevas formas de moverse y actuar en la vida, y descubrimos decisiones y caminos que son auténticos y coherentes con quienes realmente somos.

La expresión y la acción consciente nos conectan con nuestra propia sabiduría interna.

 

 

Llevando la luz

El tercer paso consiste en traer atención a lo que antes permanecía oculto: pensamientos, emociones y patrones que operaban fuera de nuestra conciencia. Al iluminar lo que estaba en sombra, podemos verlo con claridad y sin juicio.

No se trata de entenderlo todo ni de corregir nada, sino de permitir que la verdad de nuestra mente se revele por sí misma.

Al llevar luz a lo que antes estaba oculto, los patrones internos comienzan a reorganizarse de manera natural, y la mente y las emociones se vuelven más claras y coherentes, dando espacio a la claridad y la comprensión interior.

 

 

Recordando quién somos
El cuarto paso consiste en reconectar con nuestra esencia. Al recordar que siempre hemos sido completos, podemos percibirnos más allá de los estados cambiantes de la mente y el cuerpo. Desde ese recuerdo surge una sensación natural de confianza, amabilidad hacia uno mismo y una quietud que no depende de las circunstancias.
No necesitamos buscar la calma afuera; al prestar atención, descubrimos que Al recordar quiénes somos, surgirán de manera natural la paz, la autocompasión y la confianza, y la experiencia de la vida se vuelve más clara, coherente y alineada con nuestra verdadera naturaleza.

 

Aquí es donde comienza nuestro viaje.

Soy terapeuta Gestalt y transpersonal, y acompaño procesos de crisis, transformación y expresión.
Mi mirada integra la psicología humanista, la espiritualidad y el arte como camino de transformación.